miércoles, 17 de abril de 2013
UN VINO QUE CAMBIA SIN CAMBIAR
lunes, 22 de octubre de 2012
VINO Y LIBRO PARA DISFRUTAR LENTAMENTE
miércoles, 15 de febrero de 2012
ALFREDO: MIRTA VA EN CAMINO

Cientos de almuerzos, charlas y brindis por la vida, hasta en los momentos más oscuros, compartimos con Mirta, quien siempre tenía la palabra de aliento justa y necesaria, para cambiar el rumbo de ese día, de esa vida, de nuestra vida. En su agenda tenia a mi familia bajo un rótulo que debería ser más utilizado: “amigos incondicionales”. Sus historias, anécdotas y recuerdos deberían tener el lugar que merecen, y sin duda en algún momento lo tendrán.
El libro que hoy usaré, fue un regalo mío hacia ella, que luego de terminar de leerlo me lo prestó, y nunca se lo pude devolver. Además, el autor fue su amigo personal, y su nombre e historia estuvieron muchas veces en la mesa, alejándonos del mito y acercándonos al hombre. Se trata de Alfredo Zitarrosa, probablemente la mejor voz que hayamos tenido junto a la de Carlos Gardel. Pero además, gran poeta, escritor y sobreviviente. Se trata (nunca mejor elegido el nombre), de “Sonríe muerte”, publicación de editorial Planeta donde se transcribe un manuscrito dejado por Zitarrosa en 1962, pero nunca publicado hasta hace su primera edición en agosto de 2011. Los textos están expuestos de la forma en que estaban escritos por Zitarrosa. Es un libro de gran profundidad y oscuridad, escrito por un alma que iba penando por su historia, su presente y su futuro.
El vino que lo acompañe será uno igual de oscuro, pero también de brillante. Una ambigüedad requerida para acompañar a Alfredo Zitarrosa, ya sea en su prosa o en su música. También representativo de lo que somos como pueblo sobreviviente. Se trata del Tannat Viejo2009 de Vinos Finos H. Stagnari. Tal vez no sea el vino ideal para esta época donde el cuerpo pide algo más fresco, pero es el vino ideal para este maridaje.
Este vino es una máquina de ganar premios a nivel internacional, siendo el vino uruguayo más premiado. De igual forma, Alfredo Zitarrosa, no el cantante, sino el escritor, ganó varios premios por sus obras, incluso antes de su debut en la faceta que todos le conocemos.
Al llegar a la copa lo notamos con un color rojo oscuro, profundo. Se nos presenta con sus mejores galas, a la espera de nuestra complicidad. De igual forma comienza Sonríe Muerte, dejando en claro desde su primera página a lo que nos enfrentamos, al trabajo del corazón de un hombre herido.
Alguien tendrá algún día
mi vida en torno a sí girando
el puño cerrado sobre mí
mi recuerdo en su grande nostalgia.
Algún día seré por fin ligero
y vendrán aires, sin embargo,
y nada en mí se moverá.
Tanto el vino que elegimos, como el libro y cualquier otra empresa que deseamos tenga éxito, debe provenir de la fe. Pero no necesariamente una fe religiosa, como Alfredo la tenía y lo demuestra en sus “Diálogos con mi señor”, sino en el camino elegido. La gente de Stagnari así lo entendió también y consiguió, con mucho esfuerzo, un gran representante de nuestra cepa insignia.
Sin lugar a dudas que para ambos elementos del maridaje de hoy necesitamos un estado del alma muy particular para comprenderlos cabalmente, y hasta un conocimiento previo. Al prestarme el libro, Mirta me dijo “es muy oscuro, es él”. Tal vez sea muy difícil llegar a esa idea al no conocer al hombre, salvo por las historias recibidas.
En boca se despliega con gran sabor y con taninos presentes pero que no incomodan. Su acidez es la justa y necesaria para hacerlo un vino a disfrutar paso a paso, sin apuro. El libro es igual, cada hoja nos deja ver una pena distinta, pero jamás una queja. Una pena interna, una introspección sincera expresada en “Del Pensar”(IV):
Vuelvo a pensar en mí.
Cumplo mi paso, en mí pensando
una vez más.
Y dentro de mí, pensar
no es solo acaso pensar,
sino que acabo de entrar en tal habitación
de caminar por calles húmedas,
y sigo en mí.
El Tannat Viejo 2009 es muy intenso en sus aromas, con notas dulces como las tenían tanto el autor del libro como a quien va dedicado el post de hoy. Una anécdota prueba de la dulzura de Zitarrosa, es que su tema "Dulce Juanita" está dedicada a una canarita de él, que murió, y tanto le dolió, que jamás pudo cantar esa canción en vivo.
Se trata de un vino para tomar acompañado y de frente a la vida. No con personas que aunque estén parecen distantes.
Silencio era silencio
en tu entorno
y yo en él entrando,
mientras tú navegabas
llevando siempre en torno a tí
ese halo inmóvil.
(Del Pensar, IX)
Hay decenas de mitos sobre Alfredo Zitarrosa y ahora una realidad. Se ha reunido con una gran amiga.
“Sonríe muerte. Mírame.
Mírame sonreír.”
Sonríe muerte, que en tu mesa te acompaña alguien que vale la pena escuchar y que se ríe de vos, se ríe con vos.
Salud gorda, por la vida.
Hasta siempre.
lunes, 8 de noviembre de 2010
UNA AVENTURA QUE SURCA LOS MARES
Para este primer maridaje de noviembre y la segunda entrada del mes nos iremos directamente al mar. Uno de los componentes de la combinación de hoy recibe su nombre gracias a una pequeña parte de nuestra historia, más específicamente, de la historia de nuestro río ancho como mar. El otro elemento de este maridaje viene desde mares al otro lado del mundo.El libro de hoy es de Emilio Salgari, un escritor italiano de la segunda mitad del siglo XIX. Estoy hablando del libro Sandokán, la primera novela protagonizada por ese personaje. Es un príncipe de Borneo que decide dedicarse a la piratería con el nombre de “Tigre de la Malasia”. No elige este camino para apoderarse de tesoros, sino para vengarse del imperio británico que lo sacó de su trono y asesinó a su familia.
Un siglo antes de las aventuras de este príncipe, se hundía en las costas de Montevideo, más precisamente frente al barrio costero Punta Gorda, un galeón español con un gran cargamento de oro y plata. El cargamento, objetivo de los piratas que lo hundieron se considera uno de los diez mayores tesoros sumergidos en el mundo. Para aquellos que aún no sepan cuál es ese barco, se trata de El Preciado, el cual fue homenajeado por la bodega Castillo Viejo en un tinto de corte de alta gama. Para este vino cosecha 2002 se utilizó un cincuenta y seis por ciento de Cabernet Franc, un veinte por ciento de Merlot, un dieciocho por ciento de Tannat y un seis por ciento de Cabernet Sauvignon.
Hecha la presentación, comienzan los factores que hacen que este vino y el libro en cuestión mariden perfectamente. Por supuesto que el nombre y la presencia del galeón en la botella hacen que la relación con piratas o flotas mercantes a vela nazca inmediatamente. Pero más allá de eso está la aventura. Si bien en un caso está en riesgo mucho más que el otro, pero se necesita valentía para surcar los mares del sudeste de Asia, o para generar un corte de alta gama, con la esperanza que todo el esfuerzo (no sólo económico, sino de las expectativas puestas en el vino) valga la pena. Por suerte una vez más nos encontramos con un vino uruguayo que no es la excepción, y Castillo Viejo logró un gran vino que por ejemplo, ganó en su categoría en el concurso “El consumidor elige” del “XV Salón Nacional del Vino”.
El autor describe a Sandokán de la siguiente forma: “Era alto, vigoroso, de robusta musculatura, facciones enérgicas, feroces y de rara belleza”. Esta descripción se podría utilizar perfectamente como alegoría para describir lo que se siente en boca cuando este gran vino pasa por ella. Su volumen y untuosidad hacen que la primera impresión sea de un vino sublime, como esas personas que al entrar a un lugar lo llenan con su presencia, justamente como un príncipe alto y de facciones enérgicas. Los taninos están presentes, pero algo dulces y muy gentiles, propios de la caballerosidad de un pirata que supo ser de la realeza. El Preciado de Castillo Viejo promete durar mucho, tanto o más que las aventuras de nuestro personaje.
Es un vino orgulloso, seguro de lo que puede brindar y de lo que es. Sus casi dos años y medio de añejamiento (catorce meses en barrica y quince en botella), la combinación entre barricas de roble americano y francés con diferentes tostados y de diferentes tonelerías, le otorgan a cada botella una presencia que merece ser presentada con grandeza. De igual forma se presenta Sandokán diciendo: “Hay un hombre que impera sobre los mares que bañan las costas de las islas malayas, un hombre que es el azote de navegantes, que hace temblar a las gentes y cuyo nombre suena como una campana fúnebre. ¿Has oído hablar de Sandokán, llamado también el Tigre de la Malasia? Mírame la cara. ¡El Tigre soy yo!” La bodega Castillo Viejo está en condiciones de clamar por tener un vino que se destaca en la mesa o en cualquier cava, que a pesar de su tiempo sigue con la energía de un joven, que desafía los sentidos dejando misterios en la boca y la nariz, para seguirlo conociendo, que a pesar de probarlo cien veces, siempre mostrará una nueva sorpresa.
Sus aromas son complejos y exóticos. Se puede sentir tonos de chocolate y vainilla, con destacados matices frutales y especiados, como clavo de olor. Aromas de las tierras de Yañez, el ayudante portugués de nuestro personaje. Quizás aromas de las maderas que formaban su orgulloso barco, o tal vez propios de los tupidos bosques en los que Sandokán se escondía para escapar de los ingleses, o de quienes no querían su relación con Mariana, su gran amor.
Su color es púrpura con ribetes violáceos, oscuro como los ojos del príncipe despojado de su reino, pero con la vivacidad de quien tiene un objetivo. Al mismo tiempo posee una profundidad propia de un alma noble como su contenido y nuestro héroe. Tal vez esas noches en las que con su barco surcaba los mares en busca de una de las tantas islas de los mares de Malasia, tenían la oscuridad y el brillo propios que encontraremos en cada copa de El Preciado.
Un vino como este, sea cual sea la bodega no puede nacer sin ayuda del amor a lo que se hace y a lo que brinda la naturaleza. Ese amor que derrota hasta a la venganza más deseada. Sandokán, a pesar de perderlo todo frente a los ingleses y entender que “no soy pirata por avidez, soy justiciero, el vengador de mi familia y de mi pueblo, nada más”, encontró en unos ojos azules como el mar que acunó a El Preciado y al barco de nuestro héroe, el amor que le hizo dudar de sus propósitos: “Si quieres iré a destronar a un sultán para darte un reino; si deseas ser inmensamente rica, saquearé los templos de la India y de Birmania para cubrirte de diamantes y de oro… si me pides que renuncie para siempre a mis venganzas y que el pirata desaparezca, incendiaré mis praos para que nadie pueda piratear, despediré a mis hombres e incendiaré mis cañones. Habla, dime lo que quieres”.
Los dos componentes del maridaje de hoy merecen respeto y tiempo. Respeto porque se lo han ganado y tiempo porque es la mejor forma de disfrutarlos. Un vino como este debe ser decantado o al menos permitirse airear para que brinde todo de sí. Este libro merece tiempo, para entender que muchas veces intentar devolver el daño que se nos ha causado es bajeza de espíritu, que siempre será vencido por nobles sentimientos, y nobles vinos como El Preciado de Castillo Viejo.
viernes, 9 de julio de 2010
EL SABER NO OCUPA LUGAR
Este blog lo estoy construyendo día a día y a veces me doy cuenta de cosas que le podrían faltar. Por eso hoy agregaré algo que tal vez tendría que haber publicado hace tiempo ya, pero mejor tarde que nunca. Creo que es bueno, a la hora de hablar, escribir o leer sobre vinos, saber algunas de las características básicas de cada uva y las diferencias con otras. Si bien hay carreras universitarias al respecto y personas que estudian muchísimo acerca del tema, mi humilde aporte de hoy será una breve lista de cepas (las que más se encuentran por estos lares) y un enlace que permite conocerlas un poco más. Tal vez la fuente elegida pueda ser discutible (de eso mismo se trata Wikipedia, de compartir, conocer, mejorar y difundir el conocimiento), pero al mismo tiempo creo que es respetable. 
miércoles, 9 de junio de 2010
SEGUNDO MARIDAJE
Bayardo San Román, un millonario forastero llegado hace poco a la ciudad, decide casarse con Ángela Vicario, pero la noche de bodas "devuelve" la novia por darse cuenta de que no era virgen. Es allí cuando Pedro y Pablo Vicario deciden matar a Santiago Nasar, luego que Ángela lo señalara como el autor de su primera vez. Según varios testimonios que se dan a lo largo de la obra, escrita justamente como una crónica, los gemelos hicieron todo lo posible para que alguien impidiera su venganza.
Es una historia de amor, desamor y amor nuevamente. Ángela Vicario se casó sin estar enamorada habiendo amado a alguien más, luego, con el correr del tiempo y ya sin él, se enamoró de San Román, buscándolo hasta el cansancio. Tal vez si hubiera hecho alguna de las trampas recomendadas por sus amigas para engañar a su reciente marido, podría haber sido felizmente la mujer de Bayardo San Román.
Es un atrevimiento hablar de méritos que pueda tener García Márquez, pero para no dejarlos pasar diré que es uno de los pocos libros capaces de atraparnos sabiendo su final desde el primer párrafo. Pero entonces podrá surgir una duda, ¿por qué continuamos ahondando en la lectura de algo cuyo desenlace conocemos?
Al igual que en el caso de un libro de Gabriel García Márquez (o cualquier autor con un estilo marcado), hay determinadas bodegas de las que ya tenemos una determinada opinión que permiten saber con qué nos vamos a enfrentar. Algunas veces nos sorprenden gratamente, otras de forma negativa y a veces nos dan exactamente lo que estábamos buscando.
En el caso del Tannat RPF 2006 de Pisano encontramos un muy buen exponente de nuestra cepa estrella con algunas sorpresas más que agradables. Pisano es una gran bodega uruguaya acostumbrada a realizar muy buenos vinos, y éste no es una excepción. Es un vino que seguimos degustando incluso luego de tomarlo, por una suave astringencia propia de sus taninos aterciopelados por el paso del tiempo. Su color oscuro e intenso es parecido, al menos en mi mente a "las ciénagas cubiertas de anémonas moradas" que se podían observar desde la casa del viudo de Xius, lugar donde San Román sufriera su mayor desilusión. Su aroma es complejo, como el de todos los tannat, pero se siente la presencia de la madera y algún aroma frutal difícil de reconocer (ciruelas maduras según la nota de cata).
Su sabor es persistente, con un gran y duradero final de boca. Queda en el recuerdo como las veces que como lectores quisimos evitar la muerte de Santiago Nasar, como el digno dolor que sintió y sobrellevó San Román, como las declaraciones de aquellos que realmente quisieron hacer algo para evitarlo, pero el destino no se los permitió. Como el obispo que se va por el río sin siquiera haber puesto pie en el puerto, como el libro que se termina con casi tantas preguntas como al principio. Como no saber si Santiago Nasar fue víctima no sólo del homicidio sino también de una mentira.
Se siente la madera en la boca, llevándonos al muelle del pueblo, o tal vez a las mesas de la tienda de Clotilde Armenta, frente a la casa de Santiago Nasar, donde quizás, con un vino de por medio, hubieran podido los gemelos Vicario pedirle explicaciones y evitar así un crimen. Pero al evitarlo, hubieran impedido la realización de Crónica de una muerte anunciada.
"El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 6:30 de la mañana". Él estaba destinado a morir, para la conciencia de la familia Vicario, para la culpa de muchos, para alivio de pocos, para generar esta historia y ahora, para ser parte de esto.
jueves, 27 de mayo de 2010
COMIENZA LA AVENTURA
Ambos necesitan un determinado estado del alma.
No es el mismo sentimiento que nos aborda cuando leemos a Borges que cuando disfrutamos de un best seller liviano pero entretenido. De igual forma, una reunión con amigos (o cualquier otra situación) puede pedir una botella que nos exija como consumidores, mientras que otra reunión un vino fácil de tomar.
Otro punto en común es que no necesitamos ser expertos en la materia para disfrutar de un buen libro o un gran vino, aunque siempre hay excepciones que requieren un entrenamiento previo para apreciarlos cabalmente. Al enfrentarnos a un libro o a un vino, existen expectativas, deseos, sueños, sensaciones por descubrir, decepciones (¿por qué no?), gratas sorpresas y finales obvios.
Afirmar que la lectura o que la degustación de un buen vino no son de nuestro agrado parece difícil, ya que con la cantidad casi infinita de variedades existentes tanto en un rubro como en el otro, hace muy complicado no encontrar absolutamente nada que nos guste. Como todo en la vida, hay que saber buscar y muchas veces cruzarse con aquello que no queremos repetir, para al final encontrar aquello que nos llena.
Muchas veces se habla del maridaje de un vino con una comida, o de un libro con un momento determinado de nuestras vidas. La aventura comenzará entonces aquí y ahora, tratando de generar un maridaje entre libros y vinos. Onetti tendrá las sorpresas y asperezas propias de un Tannat, Neruda la suavidad de un Merlot, Katzenbach la compleja sencillez de un Cabernet Sauvingnon y Shakespeare irá bien con absolutamente todo.
Espero ser acompañado, aplaudido y también criticado en este camino que me he propuesto. No soy ni seré dueño de ninguna verdad, y los comentarios aquí vertidos estarán absolutamente cargados de subjetividad.
Espero recibir muchas críticas y sugerencias... Ahora, a leer y beber para poder escribir...
Hasta la próxima.

