jueves, 1 de agosto de 2013
UN ATRASADO PERO SIEMPRE A TIEMPO FELIZ DÍA
martes, 30 de julio de 2013
CAÍDA SIN JAMÁS TOCAR EL SUELO
lunes, 22 de octubre de 2012
VINO Y LIBRO PARA DISFRUTAR LENTAMENTE
jueves, 15 de marzo de 2012
DR JEKYLL, MR HYDE Y UN GRAN VINO
El libro que elegí para el maridaje de hoy fue comprado gracias a mi ignorancia, ya que al leer en su tapa Dr. Jekyll y Mr. Hyde, creí que todo el tomo era sobre ese cuento en particular de Robert Louis Stevenson. Sin embargo se trata de una muy buena edición con cuatro cuentos del autor: El club del suicidio; El diablo de la botella, Olalla y (necesariamente) El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr Hyde. En ellos se tratan cuatro de los temas principales del hombre: la muerte, la avaricia, el amor y la introspección humana. También se tocan tópicos como la amistad, la hipocresía, la locura, etcétera, pero son los nombrados anteriormente los que dominan estos cuentos. Lo ideal habría sido utilizar un vino del viejo mundo, pero preferí quedarme de este lado e ir a un vino nuestro. Debía ser tinto, ya que la oscuridad recubre a cada uno de estos cuentos, lo cual es comprensible considerando que se trata de un autor que sufría de tuberculosis desde muy joven y murió a los 44 años de un ataque cerebral. Un año antes de morir escribió: "Durante catorce años no he conocido un solo día efectivo de salud. He escrito con hemorragias, he escrito enfermo, entre estertores de tos, he escrito con la cabeza dando tumbos."
Se trata del vino Cuatro Gatos edición Oeste de Ariano. El nombre (al igual que el corte) fue elegido por el artista plástico Carlos Páez Vilaró, en honor a sus gatos Norte, Sur, Este y Oeste. Se trata de un corte de Cabernet Sauvignon y Tannat, en proporciones que quedaron en poder de los autores, en una decisión respetable pero no compartida. Los misterios son para los libros.
A enormes rasgos, El club del suicidio es un cuento que trata acerca de un grupo de hombres que quieren terminar con su vida pero no tienen la valentía para hacerlo, entonces se reúnen y a través de un proceso azaroso, se decide que un integrante deberá matar a otro. El diablo de la botella es, como su nombre lo indica, sobre una botella habitada por el diablo que concede todo tipo de deseo a quien la posea, y para no vivir una eternidad en el infierno, el dueño debe venderla antes de morir por un precio menor al que la compró. Los verdaderos inconvenientes comienzan cuando el precio es muy bajo. Olalla trata sobre una historia de amor muy oscura, extraña e incomprendida entre un soldado y una muchacha de campo, inmersa en una familia muy particular, tocada por el demonio y estigmatizada por la sociedad.
Si bien cada uno de los cuentos tiene alguna relación con el vino (establecida arbitrariamente, por supuesto), me voy a enfocar en El extraño caso del Dr Jekyll y Mr Hyde. Trata acerca de la honesta dualidad que existe en cada uno de nosotros y la elección diaria de hacer las cosas bien o mal. No hablo de posibles errores, sino de la premeditación que existe detrás de los actos. Uno en definitiva no es lo que piensa o lo que dice que es, sino lo que hace. Las personas que día a día deciden hacer las cosas bien, aunque sea el camino más difícil, son las que vale la pena tener cerca.
¿Por qué “honesta dualidad”? porque como lo indica el autor “Pese a mis dos caras no era, en manera alguna, un hipócrita; las dos personalidades eran auténticas en mí; no era más sincero cuando ignoraba las restricciones y me llenaba de oprobio que cuando trabajaba a la luz del día, para ampliar mis conocimientos o para aliviar la miseria y el sufrimiento”. Lo bueno y lo malo forman parte de nosotros en todo momento. Lo áspero de un Tannat y lo suave de un Cabernet. Cada una de esas combinaciones nos hace únicos e inimitables.
Lo que logró el personaje fue aislar lo malo y llegar a ello sólo cuando quisiera probar lo prohibido. Como todo vicio, como toda danza con la tentación, en algún momento la razón sucumbe. Al principio Mr Hyde aparecería sólo cuando Jekyll así lo dispusiera, pero poco a poco comienza a convertirse sin premeditarlo.
Este vino es de color oscuro pero vibrante, como el manto de duda que envuelve la historia y sus personajes. Tiene desde el comienzo un gran estilo y prestancia, similares al Dr Jekyll de la historia, e invita continuamente a sumergirse en el placer de probarlo una y otra vez, dejando salir un poco el Mr Hyde de cada uno de nosotros, no obviamente en cuanto a una faceta nefasta y homicida, sino aquella más desinhibida y natural que nos acerca a lo más humano de nosotros mismos. Como diría Alberto Cortez “Sí señor... el vino puede sacar cosas que el hombre se calla; que deberían salir cuando el hombre bebe agua.”
El Cuatro Gatos edición Oeste de Ariano se presenta con una cierta acidez que lo hace intenso, a la vez que nos promete una larga vida. Ajena y opuesta a lo efímero que le esperaba a Dr Jekyll y por eso mismo fue que sucumbió ante la tentación.
Aquellos que como mencionaba al principio, en el día a día manejan a pesar de la adversidad, mantenerse en un camino noble, son quienes valen la pena. Los Mr Hyde que encontramos al menos son más honestos y sabemos que es necesario tenerlos lejos, pero los más peligrosos son los Dr Jekyll que cualquier día pueden caer o volver a caer una y otra vez. El camino más sencillo muchas veces es el que toman quienes no valen la pena. Es muy sencillo hacer un vino mediocre, pero jamás valdrá la pena ni será mencionado aquí. El Cuatro Gatos de Ariano es de lo mejor que tenemos en nuestro país, con un recorrido nada fácil, pero sí sumamente gratificante.
Salud por aquellos que toman el camino más difícil.
martes, 28 de febrero de 2012
OSCURO Y LLENO DE SENSACIONES

Hoy tomaremos un libro argentino y un vino uruguayo. El libro pertenece a un gran autor con mucha tradición, mientras que el vino es de una bodega bastante nueva, pero que ya promete bastante.
Ambos elementos son fáciles de consumir, pero no por eso pasan desapercibidos por nuestros sentidos. Estoy hablando de “El túnel”, una novela de Ernesto Sabato de 1948, un libro de algo más de 140 páginas pero lleno de contenido, con acciones, pensamientos y delirios que viajan tan rápido como nosotros por el libro. Se trata de una historia de amor tan dulce como amarga, con un final desgraciado y delirante. Una historia pesimista con vestigios de esperanza. El pintor Juan Pablo Castel comienza contando el final, que mató a su amada María Iribarne, la única que fue capaz de notar en un detalle de una pintura en un momento toda la profundidad del alma del artista. Lo que comenzó como una tierna historia de amor, se va convirtiendo en algo casi enfermizo, con un amor exacerbado con ribetes de una relación entre Frida Kahlo y Diego Rivera. Un amor característico de un artista y su musa (aunque en este caso, una musa posterior a la obra).
El vino de hoy pertenece a Trece Parcelas y se trata del Tannat Merlot 2010. ¿Por qué? Porque esa combinación posee las características de esta historia. La dulzura de un amor que recuerda al adolescente, con la amargura y la fuerza de una historia violenta, una relación enfermiza y astringente.
Castel se enamora inmediatamente de María cuando, en una exposición de sus obras, la nota perdida observando un detalle que para muchos pasó inadvertido. Se trataba de la imagen de una mujer en la playa, sola, mirando la nada, sugiriendo una “soledad ansiosa y absoluta”. El gran dolor y amor que vivía en María Iribarne hizo que se concentrara y se encontrara en esa pequeña ventana dentro de un cuadro. Una imagen dentro de otra, una introspección de ella misma retratada por un desconocido, que a su vez se retrata a sí mismo. Un aviso del encuentro de un alma gemela, de un alma sola y errante, buscándola y buscándose.
Cuando Castel comienza a describir a María, da una idea muy particular acerca de la mirada, tomándola como un atributo emocional o personal antes que físico, lo cual creo es verdad. Los ojos, su forma y su color, son atributos físicos, objetivos, pero lo que está detrás de ellos no, eso es parte de la persona y surge de su interior. Cuántas personas conocemos con ojos que cumplen con todos los cánones sociales de la belleza, pero poseen una mirada muerta, nula, vana. O todo lo contrario, gente que detrás de unos ojos “comunes” esconde una mirada enorme, llena de cosas para contar y descubrir. Supongo, tomándome el atrevimiento de parafrasear a Sabato que lo mismo sucede con la sonrisa, personas con una dentadura y una boca perfectas, pueden carecer de una sonrisa sincera, compañera y acorde.
De igual forma el color de un vino es un aspecto objetivo, medible e indiscutible. Pero el lugar a donde nos traslada, esa clara oscuridad que se ve en la copa de este Tannat Merlot 2010, es única para cada uno. Se ven vestigios de la historia, se ve lo oscuro que empaña una historia de amor, y lo brillante de ésta resaltando y encandilando por sobre lo negruzco del fatídico desenlace.
Castel comienza a desesperarse y a solicitar toda la atención para si, reclamando y cayendo en su gran error: pensar más que sentir, diagramar más que crear. Sólo cuando dejaba ser y fluir su sentir, surgía lo mejor de él, tanto en su pintura como en su amor hacia María. Las dudas dan paso a interrogatorios, los cuales, al no recibir la respuesta deseada, abren más dudas aún, generando un espiral de desesperación que desemboca en faltas de respeto inmediatamente arrepentidas.
Cuando probamos este Tannat Merlot con los sentidos abiertos, lo notamos reticente a mostrarse enseguida. Debemos conocerlo, esperarlo, romper esa barrera que se nos presenta por ser en parte un Tannat joven. Luego de un rato, su aroma se devela y comienza a mostrarse tímidamente, sin revelarse del todo, aguardando también por nuestro esfuerzo y paciencia.
María solamente ama a Castel, pero no sólo es amada por él. Esta carencia de exclusividad se da con este vino, el cual obviamente no será disfrutado sólo por nosotros, tal vez nuestra tarea sea simplemente ser quiénes más lo disfrutemos. Si Castel hubiera hecho eso, seguramente la primera frase del libro no presentaría el homicidio de su amada. Él no soporta la idea de compartir su amor, y mucho menos el no estar seguro de éste. María es un enigma en su sentir y proceder, que desespera a Castel.
El nombre del libro refiere a una alegoría de la vida que el personaje desarrolla, como túneles individuales que vamos recorriendo esperando un momento en que se crucen con otros, sin saber que muchas veces se mantienen paralelos por siempre. Cada tanto las paredes se vuelven vítreas, dejando ver lo que está del otro lado. Es acaso la esperanza de esa intersección lo que nos hace seguir, y algunas veces perder de vista otros cruces posibles. Será por eso acaso que Castel no decidió consumar una de tantas ideas suicidas. Es la espera por esa ventana hacia el otro lado y la desesperación de los espacios en negro lo que hace que se apure a sacar conclusiones llenas de lógica, pero con la lógica enceguecida del amor.
Como hablamos en post anteriores, la búsqueda de un ideal (en los vinos, personas, lecturas, etcétera) lejos está de ser una pérdida de tiempo, pero no por ello debemos cegarnos y ceñirnos a nuestro túnel, considerando y disfrutando los diferentes cruces y ventanas que se nos presentan en el camino. El cruce de estas dos cepas maravillosas permite encontrarnos con una pared vítrea que da paso a un cruce donde sentir nuevas sensaciones. La combinación perfecta y armónica entre lo aterciopelado del Merlot y los taninos maduros del Tannat, que se presentan amablemente en la boca.
Este vino es la conjunción perfecta de las almas de María y Castel, esa mezcla de suavidad con astringencia, de dulzura y acidez, de claridad y oscuridad. Esa serie de ambigüedades de las que está formada la vida y la mayoría de los amores.
La imagen que acompaña este post tiene poco que ver con el libro en realidad, pero es una buena representación de un túnel personal, un crisol de colores que describe cada alma.
miércoles, 15 de febrero de 2012
ALFREDO: MIRTA VA EN CAMINO

Cientos de almuerzos, charlas y brindis por la vida, hasta en los momentos más oscuros, compartimos con Mirta, quien siempre tenía la palabra de aliento justa y necesaria, para cambiar el rumbo de ese día, de esa vida, de nuestra vida. En su agenda tenia a mi familia bajo un rótulo que debería ser más utilizado: “amigos incondicionales”. Sus historias, anécdotas y recuerdos deberían tener el lugar que merecen, y sin duda en algún momento lo tendrán.
El libro que hoy usaré, fue un regalo mío hacia ella, que luego de terminar de leerlo me lo prestó, y nunca se lo pude devolver. Además, el autor fue su amigo personal, y su nombre e historia estuvieron muchas veces en la mesa, alejándonos del mito y acercándonos al hombre. Se trata de Alfredo Zitarrosa, probablemente la mejor voz que hayamos tenido junto a la de Carlos Gardel. Pero además, gran poeta, escritor y sobreviviente. Se trata (nunca mejor elegido el nombre), de “Sonríe muerte”, publicación de editorial Planeta donde se transcribe un manuscrito dejado por Zitarrosa en 1962, pero nunca publicado hasta hace su primera edición en agosto de 2011. Los textos están expuestos de la forma en que estaban escritos por Zitarrosa. Es un libro de gran profundidad y oscuridad, escrito por un alma que iba penando por su historia, su presente y su futuro.
El vino que lo acompañe será uno igual de oscuro, pero también de brillante. Una ambigüedad requerida para acompañar a Alfredo Zitarrosa, ya sea en su prosa o en su música. También representativo de lo que somos como pueblo sobreviviente. Se trata del Tannat Viejo2009 de Vinos Finos H. Stagnari. Tal vez no sea el vino ideal para esta época donde el cuerpo pide algo más fresco, pero es el vino ideal para este maridaje.
Este vino es una máquina de ganar premios a nivel internacional, siendo el vino uruguayo más premiado. De igual forma, Alfredo Zitarrosa, no el cantante, sino el escritor, ganó varios premios por sus obras, incluso antes de su debut en la faceta que todos le conocemos.
Al llegar a la copa lo notamos con un color rojo oscuro, profundo. Se nos presenta con sus mejores galas, a la espera de nuestra complicidad. De igual forma comienza Sonríe Muerte, dejando en claro desde su primera página a lo que nos enfrentamos, al trabajo del corazón de un hombre herido.
Alguien tendrá algún día
mi vida en torno a sí girando
el puño cerrado sobre mí
mi recuerdo en su grande nostalgia.
Algún día seré por fin ligero
y vendrán aires, sin embargo,
y nada en mí se moverá.
Tanto el vino que elegimos, como el libro y cualquier otra empresa que deseamos tenga éxito, debe provenir de la fe. Pero no necesariamente una fe religiosa, como Alfredo la tenía y lo demuestra en sus “Diálogos con mi señor”, sino en el camino elegido. La gente de Stagnari así lo entendió también y consiguió, con mucho esfuerzo, un gran representante de nuestra cepa insignia.
Sin lugar a dudas que para ambos elementos del maridaje de hoy necesitamos un estado del alma muy particular para comprenderlos cabalmente, y hasta un conocimiento previo. Al prestarme el libro, Mirta me dijo “es muy oscuro, es él”. Tal vez sea muy difícil llegar a esa idea al no conocer al hombre, salvo por las historias recibidas.
En boca se despliega con gran sabor y con taninos presentes pero que no incomodan. Su acidez es la justa y necesaria para hacerlo un vino a disfrutar paso a paso, sin apuro. El libro es igual, cada hoja nos deja ver una pena distinta, pero jamás una queja. Una pena interna, una introspección sincera expresada en “Del Pensar”(IV):
Vuelvo a pensar en mí.
Cumplo mi paso, en mí pensando
una vez más.
Y dentro de mí, pensar
no es solo acaso pensar,
sino que acabo de entrar en tal habitación
de caminar por calles húmedas,
y sigo en mí.
El Tannat Viejo 2009 es muy intenso en sus aromas, con notas dulces como las tenían tanto el autor del libro como a quien va dedicado el post de hoy. Una anécdota prueba de la dulzura de Zitarrosa, es que su tema "Dulce Juanita" está dedicada a una canarita de él, que murió, y tanto le dolió, que jamás pudo cantar esa canción en vivo.
Se trata de un vino para tomar acompañado y de frente a la vida. No con personas que aunque estén parecen distantes.
Silencio era silencio
en tu entorno
y yo en él entrando,
mientras tú navegabas
llevando siempre en torno a tí
ese halo inmóvil.
(Del Pensar, IX)
Hay decenas de mitos sobre Alfredo Zitarrosa y ahora una realidad. Se ha reunido con una gran amiga.
“Sonríe muerte. Mírame.
Mírame sonreír.”
Sonríe muerte, que en tu mesa te acompaña alguien que vale la pena escuchar y que se ríe de vos, se ríe con vos.
Salud gorda, por la vida.
Hasta siempre.
martes, 31 de enero de 2012
SETENTA COLUMNAS Y VARIOS BRINDIS

Hoy cruzaremos el río y tomaremos un libro y un vino de nuestro país vecino para continuar. El libro es un compilado de columnas periodísticas del diario La Nación escritas por Mex Urtizberea. Además de tener una distinguida carrera como columnista, trabajó, entre tantos programas, en Cha Cha Cha. El nombre del libro es “Malas Palabras. Setenta columnas y ninguna flor” de Editorial Sudamericana y en sus doscientas y algo de páginas trasmite una visión muy particular acerca de hechos de la realidad. Asuntos políticos, culturales, hogareños, sentimentales y tantos más se tratan con humor y con bastante crítica, incluso acerca de la idiosincrasia argentina.
La gran mayoría de estas columnas se cuela en nosotros y al final (al menos en mi caso), nos hace estar de acuerdo en muchas. Es muy fácil hacer una columna crítica en realidad, lo difícil, y en este libro se logra, es hacerla con contenido y con un mensaje, y no un mero instinto de destrucción (como casi todas las críticas todo el tiempo). Tal vez la elección haya complejizado este maridaje, ya que no es un libro que hable de una sola cosa, sino de muchas. Pero esa dificultad es parte de la relación entre ambos elementos.
Vayamos al vino. Para empezar debía ser un vino con cierta complejidad, pero que no necesitara de nosotros como expertos. Un vino difícil de realizar, pero que cuando se logra nos enfrentamos al resultado de una de las cepas más nobles. Se trata del Syrah Reserva 2009 de Terrazas de los Andes. En la copa se presenta con un púrpura brillante muy vivo, generando una sana expectativa que será pronto colmada y hasta superada. De igual forma, Malas Palabras se muestra en sus primeras páginas salido de una pluma inteligente, ácida y sobre todo humana.
Un vino así o un libro así, al igual que cualquier otra empresa que nos propongamos, solo puede tener éxito si se ama lo que se hace. La elaboración de este Syrah, en la que no ahondaré pero dista de ser sencilla, es propia de gente que hace lo que le gusta, y como le gusta. Completar un libro como este es igual, de una persona que desea compartir lo que tiene para decir acerca de la política, la sociedad, la cultura y hasta el amor. En este último ítem se basa la tercera columna, “El lector romántico”, en que podemos encontrar seis miradas acerca del amor, historias reales o ficticias, poco importa, pero conteniendo una frase que se aplica al amor romántico, al amor por lo que se hace, y al amor por los demás: “A no economizar el amor, a no guardarlo, que de poco nos va a servir no haberlo dado cuando estemos bajo tierra.”
Al acercarlo a la nariz se presenta complejo e intenso, al igual que la cotidianeidad que Mex intenta describir en sus columnas. Los aromas del Syrah Reserva nos llevan inmediatamente a la naturaleza, con matices florales y cítricos. Una naturaleza cada vez más diezmada y denunciada en “El lector contaminado”, donde se critica la actitud tan nuestra y tan actual de estar atentos a un montón de cosas menos a lo realmente importante. “Tanto pensar en rodearnos de cosas, ¡que no queda tiempo para pensar en lo que nos rodea! [...] Tanto preocuparse cada uno por su mundo, ¡que el mundo, que es de todos, resulta no ser de nadie!”
En boca es suave, contrariamente a como se presentan las columnas en nuestra conciencia, en nuestra memoria, en nuestras experiencias. Es un vino joven que aún tiene mucho por dar, una juventud distinta a la que habla el libro en “El lector joven”, donde se hace un compendio de lo peligroso que es ser joven, para terminar diciendo: “Pero también es peligroso no ser joven cuando se es joven. Peligroso ceder ciegamente ante el miedo; querer prohibir todo lo que podría implicar algún riesgo; no respetar los deseos naturales que surgen cuando se ha comenzado a descubrir el mundo; no confiar en ellos; avasallar la libertad que necesita un joven para ser joven. Peligroso ser joven, y peligroso llegar a viejo sin haber sido joven. Y muy peligroso, finalmente, un país y un mundo que no cuidan a sus jóvenes; que no piensan en ellos más que como en consumidores […] Peligroso ser joven en los países que hacen envejecer los sueños de juventud. Peligroso un mundo de jóvenes con miedo.”
Para finalizar quiero transcribir algunos pasajes de la columna “El lector navideño II”, que sirven para cerrar este post y brindar por todo lo que viene, y lo que se ha aprendido. Sirve para tener buenos deseos, alejados tal vez del año nuevo, pero cercanos en lo que se quiere siempre para todos.
Brindemos.
Brindemos todo lo que podamos brindar.
Brindemos por brindar.
Brindémonos.
Que todo el mundo brinde lo mejor que tenga para brindar.
Que cada uno brinde su aporte.
Que el mundo brinde oportunidades.
Que los economistas brinden soluciones.
Que los comerciantes brinden mejores precios.
Que la escuela brinde herramientas que sirvan.
Que el fútbol brinde un espectáculo.
Que los políticos no brinden un espectáculo.
Que los horóscopos brinden buenas noticias en Amor.
…
Que los gobernantes se brinden a los ciudadanos.
Que las personas se brinden confianza.
Que los que se brindan por entero al prójimo sean festejados.
Que a nadie le falte un festejante con quien brindar.
Que el pasado nos brinde experiencia.
Que la experiencia no nos brinde sólo canas.
…
Que la familia brinde un lugar para ser feliz.
Que la vida nos brinde siempre otra oportunidad.
Que todo el mundo brinde.
Antes del brindis, después del brindis, brindemos un tiempo mejor.
Brindemos un futuro.
Brindemos mañana: que todas las Noches pueden ser Buenas si cada uno brinda al mundo lo mejor que tiene para brindar.
Nadie nos quita lo brindado.
viernes, 20 de enero de 2012
MARIDAJE PARA HACER DE A DOS

Para continuar en la misma temática que el único post del año pasado, volveré a hablar de un libro escrito por un psicólogo, en realidad, una psicóloga para ser exactos. Se trata del segundo libro de la autora, una profesional de vasta experiencia y a quien no sólo tengo el gusto de conocer, sino que me brindó el honor de participar en la presentación en la Feria Internacional del Libro. Se trata de “Orange, ¿dónde está mi media naranja?” de Susana Acquarone.
Busca comprender las dificultades (generadas por uno mismo y el entorno) para conseguir y mantener una pareja en el mundo actual. Quien piense que se trata de un libro de autoayuda está equivocado, aunque en el correr de sus páginas podemos encontrar un punto de vista objetivo sobre circunstancias de las que formamos parte y en ocasiones no nos permiten disfrutar plenamente de las relaciones.
El vino de hoy, como he expresado muchas veces, acompañará el amor, el amor romántico, pasional, platónico o el que sea que vivamos (y en lo posible, disfrutemos). Se trata de un merlot, y uno muy especial, ya que se trata de la primera edición reserva de la bodega. Hablo del Cuna de Piedra Merlot 2011 de Los Cerros de San Juan, un lanzamiento especial celebrando las bondades de una cosecha histórica.
Si este blog se basa en la subjetividad, el post de hoy será tal vez el que más lo haga, ya que todos nosotros tenemos diferentes visiones acerca de las relaciones humanas, y particularmente de las de pareja. Todos hemos tenido diversas experiencias, que cada uno catalogará a su gusto, como positivas o negativas, como enseñanzas o pérdidas de tiempo, como blancas o como negras. En lo particular considero cada experiencia, cada día, cada cosa como un aprendizaje, donde podemos depurar nuestro proceso de selección e inferir con más seguridad sobre lo que queremos o (muchas veces más importante), sobre lo que no queremos.
La primera relación entre ambos elementos va más allá de ellos mismos. Se trata de la relación entre el vino y las personas, entre como ambas pueden ser justamente lo que necesitamos en un momento determinado, o por el contrario, su llegada no nos hace ningún bien. Como en ambos casos muchas veces apostamos a que nos gratificarán, y nos decepcionan, o por el contrario, cuantas veces tenemos gratas sorpresas de uno y otro elemento.
Muchas veces se nos presentan vestidos con sus mejores ropas, para dejar un sabor amargo e incompleto en nosotros, mientras que otras, llegan de forma más humilde, con un perfil más bajo, e iluminan nuestro interior cuando comenzamos a conocerlos.
¿Es fácil hallar una pareja ideal, o un vino ideal? ¿Existe acaso tal cosa? Obviamente que dista de ser sencillo, pero existe sí, y se trata de aquello que nos haga más felices, más naturales, más nosotros. ¿Cómo se consigue? Siendo más felices, más naturales, más nosotros. Dejando que las cosas fluyan. Si hacemos fuerza para que algo nos guste (un vino, un libro, una persona, una situación), es porque evidentemente no estamos en el lugar correcto.
Leer un libro que parece escrito para uno, como tomar un vino especial, son cosas que pasan pocas veces y hay que disfrutarlas. Tanto como la búsqueda en sí misma de nuestra lectura, nuestro vino o nuestra compañía de vida.
Lo importante sigue siendo seguir buscando, y seguir disfrutando de la búsqueda. La de este blog en particular aún no termina, y ojalá no lo haga nunca. Tal vez lo ideal sea la búsqueda en sí misma. Tal vez lo ideal sea el recorrido, o el punto de llegada. Lo que es seguro es que lo ideal es distinto para todos, y seguramente eso sea lo ideal.
viernes, 26 de noviembre de 2010
MUCHO SIMBOLISMO Y UN GRAN VINO
El maridaje de hoy es uno que hace tiempo que estaba esperando, porque se trata de un libro que me gusta mucho y necesitaba un vino que lo acompañara. Pero obviamente no podía ser cualquier vino, sino uno que tuviera la dulzura, la tristeza, la magia, los paisajes y los misterios que tiene el libro elegido. A muchos no les gustará (varios de ellos sin haberlo leído), pero creo realmente que El Señor de Los Anillos es una de las mejores obras de literatura fantástica que se han realizado.Para el maridaje de hoy usaré el primer libro, llamado La Comunidad del Anillo. Tal vez muchos están pensando en la película, pero la misma no es fiel representante del libro (como casi siempre). Hay un montón de magia dentro del libro que no fue llevada a la pantalla, tal vez para no arruinarla, tal vez porque no había forma de hacerlo.
Muchos renegarán de este libro por considerarlo literatura liviana, sin embargo es tal la cantidad de referencias y simbolismos que contiene que ha sido objeto de grandes estudiosos de la literatura. La mitología nórdica y griega se entrelazan con referencias bíblicas que hacen de este libro un muy buen exponente de este tipo de literatura. Los mismos que reniegan de este libro muchas veces son fanáticos de El Principito, con gran razón ya que es un excelente libro, pero sigue siendo literatura fantástica.
La variedad que lo acompañará hoy será el Syrah (también escrita Shiraz). Si bien es difícil lograr con ella grandes vinos, cuando se consigue, como en el caso del Bianchi DOC Syrah 2006 de bodegas Valentín Bianchi se logra un muy buen exponente de esta cepa, que es la tercera en popularidad a nivel mundial luego del Cabernet Sauvignon y el Pinot Noir (entre las tintas obviamente).
Ante todo, este libro está plagado de dulzura. Con algunos ribetes ácidos durante el transcurso de la trama. J. R. R. Tolkien combinó varias mitologías para lograr esta serie de libros donde humanos, elfos, enanos y hobbits luchan contra las fuerzas del señor oscuro con el fin de salvar Tierra Media. Cada una de estas especies, con sus contrastes hacen que el grupo, La Comunidad del Anillo sea mucho más que la suma de sus integrantes.
Será tal vez la suma de lo artesanal de su cosecha manual, su fermentación clásica o su pasaje por barricas de roble tanto americanas como francesas de tostado medio que hacen de este vino tan especial. Su sabor, si bien es un vino seco tiene un toque dulzón que lo hace muy agradable. Su aroma recuerda a guindas y cerezas, las cuales seguramente serían muy bienvenidas por Frodo y Sam, los dos personajes principales y encargados de destruir el anillo.
La mayor diferencia entre este primer libro y la película sea la ausencia en esta última de un personaje lleno de magia llamado Tom Bombandil. Él no sólo controla los bosques que lo rodean sino que además no es afectado por la malicia del anillo. Este invita a los cuatro hobbits que comienzan la travesía y los hace sentir cómodos y confiados. Cuando este vino llega a la boca y se despliega de forma impactante, con un toque claro de roble y sabores complejos pero dulces nos hace sentir relajados, sabiendo que en ese momento estaremos bien. Su pasaje es duradero y nos genera una sensación de bienestar que merece otro sorbo, con taninos que se sienten pero están muy aterciopelados y con una leve acidez que lo hace muy fresco para ser un tinto.
Su color es muy oscuro como las noches que albergaron a los aventureros de este libro o las que nos permitirán a nosotros disfrutar alguno de los dos elementos. Oscuro como las intenciones del creador de un único anillo para controlar a todos, especialmente a los hombres y su codicia. Pero intenso como la valentía de un pequeño personaje decidido a terminar con esta historia y traer la paz definitiva a Tierra Media.
Este verano que se viene por estos lados invita a llevar adelante este maridaje. Por más que este Syrah sea un vino tinto, es un vino con gran frescura y que merece ser disfrutado al atardecer. Puede acompañar un asado si queremos un vino de buen cuerpo pero que no tenga la aspereza de un Tannat. El libro es casi obligatorio en las maletas que se arman para las vacaciones, junto con algún libro liviano y otro más profundo. Si nunca fue leído merece serlo, y si lo fue seguramente se descubra algo nuevo o se vea un paisaje o una sensación de forma diferente.
Mientras lo tomamos seguimos descubriendo sus secretos, al igual que en el libro, cuando vamos hallando las diferentes aristas de los personajes y los inmensos paisajes llenos de vida pero frágiles, a merced de la voluntad de quienes los habitan. Los misterios del anillo y su simbología se van dejando ver a lo largo de las páginas, si bien en algún momento puede parecer complejo deja paso a una experiencia completa.
Si bien todos los libros se desarrollan según nuestra imaginación, creo que es en este caso donde más sucede. Los personajes fantásticos e increíbles saltan de página en página trayéndonos a la memoria antiguos cuentos que hemos leído, referencias mitológicas y hasta bíblicas. El Syrah DOC 2006 de Bianchi trae a la memoria momentos buenos y divertidos. Amores y poesías, canciones y dulzura. El fondo ahumado y especiado de su aroma nos lleva no sólo a las cenas en La Comarca, hogar de los hobbits, sino a comidas caseras de nuestra infancia y las vastas llanuras de Tierra Media. Los aromas de El Pony Pisador o las casas de los maravillosos y puros elfos.
Creo que no es suficiente lo que pueda escribir para dar una leve idea de cualquiera de los dos elementos de este maridaje. El libro como lo he dicho es tan rico que no pudo ser reflejado del todo en una película con un presupuesto multimillonario. Este vino es tan complejo pero a la misma vez tan sincero que merece probarlo cien veces, sabiendo que cada vez nos otorgará un nuevo secreto. Por ello mismo, al igual que siempre pero más que nunca invito a disfrutar ambos.
lunes, 8 de noviembre de 2010
UNA AVENTURA QUE SURCA LOS MARES
Para este primer maridaje de noviembre y la segunda entrada del mes nos iremos directamente al mar. Uno de los componentes de la combinación de hoy recibe su nombre gracias a una pequeña parte de nuestra historia, más específicamente, de la historia de nuestro río ancho como mar. El otro elemento de este maridaje viene desde mares al otro lado del mundo.El libro de hoy es de Emilio Salgari, un escritor italiano de la segunda mitad del siglo XIX. Estoy hablando del libro Sandokán, la primera novela protagonizada por ese personaje. Es un príncipe de Borneo que decide dedicarse a la piratería con el nombre de “Tigre de la Malasia”. No elige este camino para apoderarse de tesoros, sino para vengarse del imperio británico que lo sacó de su trono y asesinó a su familia.
Un siglo antes de las aventuras de este príncipe, se hundía en las costas de Montevideo, más precisamente frente al barrio costero Punta Gorda, un galeón español con un gran cargamento de oro y plata. El cargamento, objetivo de los piratas que lo hundieron se considera uno de los diez mayores tesoros sumergidos en el mundo. Para aquellos que aún no sepan cuál es ese barco, se trata de El Preciado, el cual fue homenajeado por la bodega Castillo Viejo en un tinto de corte de alta gama. Para este vino cosecha 2002 se utilizó un cincuenta y seis por ciento de Cabernet Franc, un veinte por ciento de Merlot, un dieciocho por ciento de Tannat y un seis por ciento de Cabernet Sauvignon.
Hecha la presentación, comienzan los factores que hacen que este vino y el libro en cuestión mariden perfectamente. Por supuesto que el nombre y la presencia del galeón en la botella hacen que la relación con piratas o flotas mercantes a vela nazca inmediatamente. Pero más allá de eso está la aventura. Si bien en un caso está en riesgo mucho más que el otro, pero se necesita valentía para surcar los mares del sudeste de Asia, o para generar un corte de alta gama, con la esperanza que todo el esfuerzo (no sólo económico, sino de las expectativas puestas en el vino) valga la pena. Por suerte una vez más nos encontramos con un vino uruguayo que no es la excepción, y Castillo Viejo logró un gran vino que por ejemplo, ganó en su categoría en el concurso “El consumidor elige” del “XV Salón Nacional del Vino”.
El autor describe a Sandokán de la siguiente forma: “Era alto, vigoroso, de robusta musculatura, facciones enérgicas, feroces y de rara belleza”. Esta descripción se podría utilizar perfectamente como alegoría para describir lo que se siente en boca cuando este gran vino pasa por ella. Su volumen y untuosidad hacen que la primera impresión sea de un vino sublime, como esas personas que al entrar a un lugar lo llenan con su presencia, justamente como un príncipe alto y de facciones enérgicas. Los taninos están presentes, pero algo dulces y muy gentiles, propios de la caballerosidad de un pirata que supo ser de la realeza. El Preciado de Castillo Viejo promete durar mucho, tanto o más que las aventuras de nuestro personaje.
Es un vino orgulloso, seguro de lo que puede brindar y de lo que es. Sus casi dos años y medio de añejamiento (catorce meses en barrica y quince en botella), la combinación entre barricas de roble americano y francés con diferentes tostados y de diferentes tonelerías, le otorgan a cada botella una presencia que merece ser presentada con grandeza. De igual forma se presenta Sandokán diciendo: “Hay un hombre que impera sobre los mares que bañan las costas de las islas malayas, un hombre que es el azote de navegantes, que hace temblar a las gentes y cuyo nombre suena como una campana fúnebre. ¿Has oído hablar de Sandokán, llamado también el Tigre de la Malasia? Mírame la cara. ¡El Tigre soy yo!” La bodega Castillo Viejo está en condiciones de clamar por tener un vino que se destaca en la mesa o en cualquier cava, que a pesar de su tiempo sigue con la energía de un joven, que desafía los sentidos dejando misterios en la boca y la nariz, para seguirlo conociendo, que a pesar de probarlo cien veces, siempre mostrará una nueva sorpresa.
Sus aromas son complejos y exóticos. Se puede sentir tonos de chocolate y vainilla, con destacados matices frutales y especiados, como clavo de olor. Aromas de las tierras de Yañez, el ayudante portugués de nuestro personaje. Quizás aromas de las maderas que formaban su orgulloso barco, o tal vez propios de los tupidos bosques en los que Sandokán se escondía para escapar de los ingleses, o de quienes no querían su relación con Mariana, su gran amor.
Su color es púrpura con ribetes violáceos, oscuro como los ojos del príncipe despojado de su reino, pero con la vivacidad de quien tiene un objetivo. Al mismo tiempo posee una profundidad propia de un alma noble como su contenido y nuestro héroe. Tal vez esas noches en las que con su barco surcaba los mares en busca de una de las tantas islas de los mares de Malasia, tenían la oscuridad y el brillo propios que encontraremos en cada copa de El Preciado.
Un vino como este, sea cual sea la bodega no puede nacer sin ayuda del amor a lo que se hace y a lo que brinda la naturaleza. Ese amor que derrota hasta a la venganza más deseada. Sandokán, a pesar de perderlo todo frente a los ingleses y entender que “no soy pirata por avidez, soy justiciero, el vengador de mi familia y de mi pueblo, nada más”, encontró en unos ojos azules como el mar que acunó a El Preciado y al barco de nuestro héroe, el amor que le hizo dudar de sus propósitos: “Si quieres iré a destronar a un sultán para darte un reino; si deseas ser inmensamente rica, saquearé los templos de la India y de Birmania para cubrirte de diamantes y de oro… si me pides que renuncie para siempre a mis venganzas y que el pirata desaparezca, incendiaré mis praos para que nadie pueda piratear, despediré a mis hombres e incendiaré mis cañones. Habla, dime lo que quieres”.
Los dos componentes del maridaje de hoy merecen respeto y tiempo. Respeto porque se lo han ganado y tiempo porque es la mejor forma de disfrutarlos. Un vino como este debe ser decantado o al menos permitirse airear para que brinde todo de sí. Este libro merece tiempo, para entender que muchas veces intentar devolver el daño que se nos ha causado es bajeza de espíritu, que siempre será vencido por nobles sentimientos, y nobles vinos como El Preciado de Castillo Viejo.
martes, 12 de octubre de 2010
ÚNICO HASTA EL FINAL
Llega el segundo maridaje de octubre cortando con la hegemonía de los vinos blancos de las últimas tres ediciones. Esta vez subiré un poco más la apuesta para generar un maridaje entre dos elementos que presentan un poco más de complejidad que otros que hemos visto hasta ahora.La lectura del día de hoy será una obra de teatro, no la primera en este blog (Romeo y Julieta de Shakespeare ya fue protagonista) pero si tal vez un poco más pesada de leer, pero sumamente disfrutable y con una temática que se puede considerar actual.
Quien lo acompañará será un vino que muchos consideran difícil de catar, pero al igual que el libro será muy agradable una vez se superen las primeras barreras que encontremos.
Sin más demoras, el maridaje de hoy estará constituido por el Pinot Noir Reserva 2006 de Toscanini y la obra El Rinoceronte de Eugéne Ionesco.
Es muy difícil hacer un resumen de una obra como esta, en la que cada cual podrá darle un significado diferente. Forma parte del llamado teatro del absurdo, y en esta obra se marca parte de la banalidad del ser humano. Desde el primer acto (mejor dicho, desde las primeras páginas) observamos que en un pequeño pueblo las personas comienzan a convertirse en rinocerontes. El protagonista principal es un hombre llamado Berenguer que tratará de no convertirse él también mientras ve como todos sus conocidos van sufriendo esta transformación.
El Pinot Noir es una cepa muy particular, al tener una cáscara muy fina es un tinto más claro que otros a los que estamos acostumbrados. Además sus taninos y su cuerpo son también menos acentuados. Entonces surge preguntar dónde se encuentra el encanto de esta cepa. En su aroma principalmente, y en su nobleza, la cual bien trabajada puede lograr grandes vinos. Este es el caso del Pinot Noir Reserva 2006 de Toscanini.
En el primer acto de la obra, nos encontramos en un pequeño café de un pueblo francés, tal vez cercano a la cuna del Pinot Noir y algún chateaux que produzca grandes exponentes de este vino. No parece ser que Berenguer, con su presentación como una persona tímida y algo alcohólica esté tomando un gran vino, pero sí tal vez en esas mesas de madera que recuerdan algo del bouquet del vino elegido para hoy, haya disfrutado de un Pinot Noir de la zona.
Volviendo a la obra, es en este primer acto donde se nos presentan todos los personajes. Hay quienes consideran, y luego de saberlo es probable darles la razón, que todos los personajes que aparecen aquí son partes de la personalidad del hombre. Desde lo bohemio de Berenguer, lo firme (y algo agresivo) de Juan, lo excéntrico de El Lógico, etcétera.
El primer acto termina dándonos pistas, pero con varias incertidumbres. Tal vez pasa lo mismo con el primer sorbo de un Pinot Noir. El aroma en el exponente seleccionado demora unos instantes en descubrirse, pero al hacerlo hace sentir tonos de madera y frutas negras que trabajan juntas, no tapándose entre ellas. Su color es similar al de las tejas que se podrían encontrar en las calles de ese pueblo francés cuya armonía se ve interrumpida por estos grandes invasores.
El segundo acto de este libro está dividido en dos escenas, donde en la primera se nos explica que los rinocerontes no son invasores externos al pueblo, sino la misma gente de allí que se está convirtiendo. Dentro de estos grandes animales vive el espíritu del hombre que supo ser, por ello uno de los personajes, la Sra. Bouef se siente cautivada cuando su marido, ya transformado la llama dulcemente. Se lanza junto a él y escapan, para poco después sufrir ella esta metamorfosis.
Ahora bien… ¿qué significa esta transformación en masa? ¿por qué hasta Juan, que parecía una persona firme se convierte? ¿por qué todos se convierten menos el personaje aparentemente más débil?
La transformación refiere a la aceptación de algo con una absoluta carencia de crítica. Si bien la obra cuando fue escrita quería criticar el fascismo reinante y creciente en la Europa pre guerra (al punto que en la URSS no fue exhibida esta obra), se puede transpolar la temática al día de hoy con las modas. En algún momento todos somos Rinocerontes, y en otro todos somos Berenguer. Quedará en cada uno decidir cuál prefiere ser la mayoría del tiempo. Para muchos el sentido de pertenencia y la necesidad natural de aceptación llevan a agachar la cabeza y embestir todo lo que esté adelante con el fin de ser uno más. Para otros, ser Berenguer y rechazar convertirse, a pesar de extrañar el contacto con los demás, será mucho más válido.
El sabor de la soledad llega a Berenguer rápidamente, un sabor amargo y que genera el deseo de que pronto abandone los sentidos. Afortunadamente, el Pinot Noir Reserva 2006 de Toscanini es completamente opuesto, ya que es equilibrado y gentil. Tiene un cuerpo medio y permanece poco tiempo en la boca, pidiendo un sorbo más para sentir ese final tan agradable.
La obra está terminando. Berenguer se queda solo, como una isla de humanidad y sueños en medio de un mar de homogeneidad que hace ruido con sus pisadas y destruye todo rastro de algo diferente. Surge la duda de si serán ellos quiénes tienen razón. Es decir, si toda la ciudad considera que estoy equivocado, ¿será así? Berenguer duda frente a un espejo. Su monólogo va y viene entre preguntas y afirmaciones. Casi se ve vencido cuando se siente un monstruo frente al mundo, cuando se quiere convertir. En un último suspiro de humanidad reacciona y decide defenderse ¡Contra el mundo entero, me defenderé contra el mundo entero, me defenderé!¡Soy el último hombre, seguiré siéndolo hasta el fin! ¡No capitulo!
Como se titula el post, Berenguer y el Pinot Noir elegido son diferentes hasta el final; y para quien desea ser único, este vino es una buena opción para separarse de otros tintos. Es una cepa que merece ser comprendida y analizada. Es una cepa propia de quien no desea ser un rinoceronte más.


